
El tiempo de calidad es el mejor cultivo que se puede hacer en el corazón de cada miembro de la familia.
Para nadie es un secreto que las condiciones actuales nos están “apretando” cada día más a todos. Una muestra de esto es que la otrora tiempos ama de casa modelo: la que se quedaba en casa cuidando los niños, es una especie en vías de extinción. Y esto no obedece a que lo quieran hacer así, sino más bien a que definitivamente el esposo o compañero, necesita que le metan un poquito el hombro.
Desafortunadamente las víctimas silenciosas de este fenómeno económico-social son los niños. Mi hijo por ejemplo pregunta si voy a llegar de día, pues le debo este y aquel juego. Mi esposa me llama y me dice que él le dijo: “Que problema con mi papá. Yo no sé para que trabaja tanto”. Cualquiera diría que como es un niño, es algo que no puede entender. Pero me he dado cuenta con los años, que prestarle atención y atender este tipo de reclamos es provechoso para el niño, pero para nosotros los padres también. ¿Porqué?
En primer lugar, al dedicarles tiempo de donde no tengamos (pese al cansancio, o dejando de ver el partido, CSI, etc), estamos logrando engrosar un canal de comunicación que a veces es tan delgado que se rompe con facilidad. Ellos son seres con necesidad de comunicarse, y es un hecho innegable que si no hablamos con ellos, ellos encontrarán alguien con quién hacerlo; sì, personas inescrupulosas que como nos los aman, los convertirán en drogadictos y vándalos. A veces oímos por ahí: “Es que yo quiero para ellos, lo que yo nunca tuve. Por eso me mato por ellos”. Y lamentablemente esto se cumple, pues al no atenderlos, dejamos que entren en sus vidas un montón de toxinas, prácticas y costumbre que los padres nunca tuvimos. De verdad que les damos lo que nunca tuvimos. –”Pero, es que ya la juventud no es la misma de antes”.– ¿Será cierto eso? ¿No será más bien que hay que dedicarles tiempo para entenderlos, como si lo hicieron muchos padres y madres de nosotros? ¿De quién se espera adaptabilidad, del joven inexperto, ó del adulto maduro?
En segundo lugar, podemos comparar este mundo loco y agitado como una noche fría y tenebrosa. El calor del hogar debe ser un refugio iluminado y acogedor. ¿Verdad que cuando alguien recoge leña para mantener caliente a su familia, él tambien se beneficia? Pues lo mismo sucede en el plano familiar tanto en la comunicación de los problemas como en las muestras y reinteraciones de cariño y amor. Quisiéramos ser los capitanes y capitanas de un poderoso barco, que puede capear cualquier tormenta y llegar a puerto seguro. Si invertimos tiempo en la familia, así será.